jueves, 20 de diciembre de 2007

Biomasa chilena

Biomasa en Chile
Un nuevo respiro energético color verde

Hace pocas semanas se realizó en Santiago el Segundo Encuentro Internacional de Inversión de Energías Renovables No Convencionales y Mecanismo de Desarrollo Limpio (ERNC). La novedad de la reunión la dio a conocer la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) que anunció la concreción de 16 proyectos de este tipo de energía, traducidos en 378 millones de dólares.

De esta manera se daría un paso concreto a lo que prometió la presidenta Bachelet a principios de año: llegar al 15% de producción de este tipo de energías, del total de las energías disponibles, de aquí al 2010. En otras palabras, un aporte para mitigar la dependencia de los hidrocarburos extranjeros y de paso darle una mano al medio ambiente, reduciendo la emisión de gases a la atmósfera; en esto corre con ventaja el potencial de la Biomasa nacional.



Las fuentes energéticas más consumidas en Chile, sin lugar a dudas, son el cada vez más escaso Petróleo (según datos de la Comisión Nacional de Energía del año 2006, un 36% de consumo) y el Gas natural (24% de consumo) de las cuales también se obtiene energía secundaria como es la electricidad. El primer problema que surge en este panorama, es que nuestro país no tiene o tiene muy poco de estas fuentes energéticas, por ende tiene que importarlas de países extranjeros. En otras palabras, dependencia con los demás países que más de un dolor de cabeza ha producido al Gobierno (gas argentino) y al bolsillo de los chilenos (el petróleo que sube día a día).

Sin embargo, hay que ser justos “la ropa sucia se lava en casa”, un problema mayor radica en la ineficiencia energética de nuestro país. Como señala el colaborador del Centro de Estudios Ambientales (CEAM) de la Universidad Austral de Chile, Yerko Castillo, “No es que falten recursos, sino que el consumo energético total, es superior al crecimiento económico (PIB). Una situación anormal y contraria a lo que pasa en los países desarrollados”.



* El primer grafico corresponde al crecimiento económico de países desarrollados (Japón, Canadá, Alemania, Francia, Italia, Dinamarca, Estados Unidos y Australia) en relación al consume energético que ejercen. El grafico siguiente corresponde a la situación chilena. Fuente: Comisión Nacional de Energía (C.N.E. 2003).

Si lo ponemos de esta manera, la crisis energética no afecta a la totalidad de recursos que consume el país, pero es evidente que afecta en algunos ámbitos, como el transporte y maquinarias, que funcionan con los recursos más consumidos, paradójicamente casi inexistentes en Chile, el petróleo y el gas natural.


“La panorámica que tenemos en este momento no es fácil, mas sabiendo, que hay una crisis aguda en el mundo que también es energética, eso nadie lo puede negar, los precios del petróleo están subiendo habitualmente todos los días; el mercado está cada día más demandante, las industrias automotrices están en alza por ende la demanda de combustible es mayor. Y por otra parte, la producción de combustible en este período no equivale de manera que se compense con el consumo de los combustibles tradicionales”, explica el profesor de Historia de la UACh, Ricardo Molina.



Las ERNC rompen el silencio

Del otro lado energético se encuentran las Energías Renovables no Convencionales, o sea recursos inagotables que vendrían a ser el salvavidas del crucigrama energético del país. De ellas en nuestro país tenemos a las Eólicas, Solar, Hidráulicas, Geotérmicas y las de Biomasa.

Entre todas las ERNC chilenas usadas, con suerte alcanzan el 2,4% (C.N.I. 2006) de generación eléctrica en nuestra sociedad. O sea vivimos dependiendo de los recursos no renovables extranjeros. Sin embargo este año con el anuncio de la CORFO en promover las ERNC, se tiene pensado levantar 12 plantas hidroeléctricas, 3 plantas eólicas y una central de biomasa; que en total se traducen en 250 megavatios de capacidad energética, para así aminorar tal dependencia.
De ser viables estos proyectos, la participación de ERNC, se proyecta que llegaría a un 20% del total de ERNC en Chile, en el año 2020. Pero no sólo eso, se evitaría la emisión cercana a los 20 millones de toneladas de partículas contaminantes.

Un futuro prometedor al respecto pero hay que tener en cuenta algunas consideraciones. Se trata de proyectos a largo plazo, estas centrales son sólo el puntapié inicial para dar fuerza a las ERNC, para intentar cubrir el consumo energético total o de la gran parte del país, se necesita mucho más y eso implica mucho más costos. Luis Otero, Ingeniero forestal e Investigador del CEAM de la Universidad Austral de Chile, explica que cuando uno parte con una energía nueva, esta es más cara; no tiene la infraestructura, tiene un costo más alto que las demás energías, una tecnología nueva más cara. Los mercados se agrandan al igual que las reproducciones en series, por una cuestión de tiempo. Chile hoy en día tiene una dependencia de alta proporción.

*formación de energías

El magíster en Asentamientos Humanos y Medioambientales, Luís Otero, agregó que para dejar de depender de los recursos energéticos extranjeros, si es que se llegase a lograr, deberán pasar muchos años. “Siempre va a haber una etapa de transición con la cual tú vas combinando, vas aumentando uno y disminuyendo otro. Y en algún momento a lo mejor va a llegar algún punto de equilibrio pero al principio va a haber una etapa de transición porque no puedes cambiar todo un panorama de un día para otro; pero los países que logran cambiar esto, son los que van a llevar la delantera. Por ejemplo el caso de Brasil, siendo un país pobre logró cambiar su materia combustible de transporte."
“Gracias a lo que hizo hace 20 o 30 años está mejor posicionado en la materia, cosa que no hicimos nosotros en su tiempo”.

Yerko Castillo, colaborador e investigador del mismo centro, al respecto señaló que no sale lo mismo producir energía que importarla. Es un proceso a largo plazo son todas buenas posibilidades de potencial energético pero chocan con el aspecto económico de lo que sale generar plantas de esta envergadura.


La esperanza verde


Dentro de las ERNC, se encuentra el uso potencial de la Biomasa, de gran cantidad en nuestras tierras y que siendo usada de manera adecuada, produce cero CO2. Para la comisión Nacional de Energía, Biomasa es toda materia orgánica de origen vegetal, animal o procedente de la transformación natural o artificial de la misma, a través de la quema directa o su procesamiento para conseguir otro tipo de combustible.

La biomasa la encontramos en residuos agrícolas forestales, residuos animales, industriales, sólidos urbanos, leña y carbón (residuos madereros). De estas se puede obtener gas (biogás, metanol), energía calórica (térmica), energía eléctrica y también combustible sintético.

En Chile existen dos plantas de Biomasa, pronto se construirá otra, además de 11 proyectos de similares características. De las plantas activas, pertenecientes a la empresa “Energía Verde”, una está ubicada en Constitución (VII región) y la otra en la comuna de Cabrero (VIII región), cada una de ellas tiene una potencia de 8500 KW y el excedente de producción puede ser comercializado mediante un Sistema Interconectado Central.

La misión que tiene la Biomasa, es reemplazar a los combustibles fósiles en todo aspecto: ya sea por la capacidad de generar electricidad (energía cogeneretiva); por tener abundancia en Chile (una buena alternativa considerando las proyecciones del año 2050 donde se estima que no habrá más reservas existentes de petróleo en el mundo, Curva de Gubert, Asociación de estudios del Cenit del Petróleo), por ser menos contaminante (emite cero carbono, a diferencia de los combustibles fósiles que son responsables del 80% del efecto invernadero y el calentamiento global) y por ser un recurso nacional, se espera que sea más barata para el bolsillo de los chilenos.

Las esperanzas verdes están puestas principalmente en el biocombustible, según Luís Otero, para tener ya una cantidad importante de biocombustible, nosotros necesitaríamos entre el 70 y 80% de las necesidades del país, calculamos unos 100 millones de metros cúbicos al año de madera. Y eso significa tener unos diez millones de hectáreas habilitadas anualmente, con un manejo sostenido. “Para estos fines no se necesitas usar algún tipo de madera especial, son bosques que podrían manejarse con estos fines, manteniendo siempre un porcentaje con fines de madera industrial, un 20%. Con esto se solventaría un 80% de los biocombustibles.”, declaró.


Para el entendido en la materia, el biogás o metanol es de mayor eficiencia que los demás porque si bien el metanol tiene algún efecto negativo, en general es positivo, es decir, el mejor combustible que existe hoy día es el hidrogeno; y el metano es portador de hidrógeno, que es superior al carbono contaminante. A diferencia del metano que contiene mucho más carbono. “Sería lo menos contaminante, creo que el 5% de lo que produce el carbón fósil. Tú puedes descargar metanol en el río y se disuelve en el agua, pero tú derramas petróleo y eso no se va, queda pastoso. El metanol tiene baja toxicidad. La desventaja es que tiene menos poder calorífico que los hidrocarburos, entonces necesitas mayor cantidad”.

Otro de los usos que se le da la Biomasa es la Dendroenergía, el uso común y particular de leña para calefaccionar un ambiente. Se estima que alrededor del 20% de la energía primaria que se usa en Chile en un año normal, es leña para uso doméstico. Con una tecnificación adecuada, la emisión de gases dañinos pasaría a segundo plano. Como explica Luís Otero “al quemar leña, tú reciclas el CO2, usando el mismo CO2, tu lo consumes y lo emites y viceversa. Cuando tú sacas petróleo del fondo de la tierra, estás sacando CO2 toxico y lo estas incorporando al medioambiente pero este no se puede reciclar”.

Al respecto, Patricio Belloy, encargado de la Evaluación de Proyectos de Energías Renovables y Carbono, explicó que hoy en día se esta dando paso a lo que son las estufas a pellets (combustible granulado en base a madera), “tiene un potencial energético súper alto, se usa mucho en Alemania, Suecia. Islandia, Dinamarca, el norte de Italia. En Chile recién esta llegando. Puede llagar a no emitir carbono, dependiendo cuan sustentable es el manejo de bosques en el uso de pellets”.



*sistema de cogeneración de electricidad a partir de la biomasa.

La huella ecológica: la sostenibilidad de la biomasa

En el tema de las ERNC y la Biomasa, para que sea eficiente, es clave el uso sostenible de la misma. Para saber esto se mide la “huella ecológica” del hombre con respecto a la intervención de la naturaleza. En otras palabras, la huella es el indicador ambiental que muestra cual es el impacto que realiza el ser humano en la naturaleza, haciendo una comparación entre lo que produce y lo que gasta.

La huella vendría a ser un valor agregado de los recursos naturales, como explica Luís Otero, “el manejo sustentable es cuando tú trabajas con el crecimiento del bosque y no con el stock. Es como el banco, si tu pones un millón de pesos, tu vas sacando el interés de tu capital. Tú sacas el crecimiento”.


*consumo energético mundial. Agencia Nacional de Energía (International Energy Agency, IEA)


La huella ecológica mundial es espantosa, el informe de la Sociedad de Planeta Vivo (2005) explica que los seres humanos consumimos 20 % más de los recursos naturales que posee la Tierra, provocando consigo además, la disminución en un promedio del 40% de las especies vertebradas de la Tierra. El mismo informe arroja que el consumo de combustibles fósiles ha aumentando en un 700% y que la huella media es 2,2 hectáreas globales por persona, mientras que sólo hay 1,8 hectáreas globales de terreno disponible para proporcionar recursos naturales a cada habitante del planeta.


*Comisión Nacional de Energía (2002).


“En la huella ecológica llevamos 15 años desfasados, como humanidad consumiendo más de lo que tenemos. Falta conciencia al respecto, los países se ponen a pensar, porque uno debe dejar de emitir co2 si uno de los más grandes contaminantes, EEUU, ni siquiera firmó el tratado de Kyoto que establece las emisiones de carbono de cada país”, indicó Yerko Castillo.

En el caso nacional para Belloy, en Chile no existe la capacidad de fiscalizar de manera eficiente la certificación de calidad de las energías que se esta entregando y reportando a la población. Lo que hay hoy en día son buenas oportunidades para un desarrollo sostenible. “Talar los árboles para la biomasa debe ser forma regenerativa”.


Marcos E Lavado M